domingo, 27 de mayo de 2007

TOTALLY HOT

Totally Hot es un disco sencillamente impecable, desde todo punto de vista : Técnico, estético, vocal e interpretativo. Fué por causa de canciones como “A Little More Love”, “Borrowed Time”y “Never Enough” que Olivia empezó a encabezar la lista de mis preferencias musicales. Las baladas más bonitas que he escuchado nunca están en este disco, sin lugar a dudas. La interpretación del tema de Eric Carmen , “Boats Against The Current”, es magistral. 1-Please Don't Keep Me Waiting. 2-Dancin' Round And Round. 3-Talk To Me. 4-Deeper Than The Night. 5-Borrowed Time. 6-A Little More Love. 7-Never Enough. 8-Totally Hot. 9-Boats Against The Current. 10-Gimme Some Lovin'.

sábado, 26 de mayo de 2007

PHYSICAL

Physical a sido siempre uno de mis discos favoritos , uno de los grandes trabajos de Olivia a mi entender, hay en este disco una mezcla de canciones, baladas increíblemente bellas como “Carried Away” y “Falling" junto a otros temas más fuertes y rockeros como “Love make me strong” y “Landslide”. No en vano el disco se mantuvo varias semanas en los primeros puestos en EEUU. La cuidada estética del disco y la renovada imagen de Olivia, nos sorprendió gratamente a todos sus seguidores en todo el mundo por allá por el año 1981. Este disco es un trabajo muy parejo, es difícil escoger una canción de las diez que lo componen. Por motivos personales le tengo especial cariño a “Stranger’s touch” y “Love make me strong”.pero el disco es una maravilla de principio a fin.

jueves, 24 de mayo de 2007

Artículo del periódico MUNDOCOLOR

Montevideo, agosto de 1978

PRIMERA PARTE: Los norteamericanos siempre han sentido una gran atracción por las rubias: desde la legendaria Jean Harlow a Marilyn Monroe , pasando por Marlene Dietrich y Kim Novak han sido ellas las que han marcado el paso de los corazones masculinos en ese pais. Ahora es otra rubia , en este caso importada , la que ocupa los primeros planos de la atención periodistica en los Estados Unidos. Es una mujer que está al borde de los 30 años pero que , de alguna manera , conserva el encanto, la lozanía y el espíritu travieso de una adolescente. Ella se ha ganado un nombre propio : se llama Olivia Newton-John. Sin embargo hoy por hoy es mas conocida en las trastiendas de los teatros y en las reuniones mundanas como “la novia de Travolta” , la chica que ha acelarado el pulso del ídolo más reciente pergeñado por el escenario del espectáculo más poderoso de este planeta. En realidad, Olivia Newton-John interpretó el papel de prometida del actor y bailarín norteamericano en Grease, una comedia musical que barre con las recaudaciones en el extranjero. Pero también se dice que una relación muy particular une a ambos fuera de los estudios ; la pose complaciente que ambos han adoptado ante la circulación del rumor, la manera en que mutuamente se distinguen con elógios en declaraciones públicas, ciertas fotos indiscretas tomadas de la pareja , hacen presentir que algo más que una campaña comercial está encadenando los nombres de los dos. El efecto ha sido inmediato: el rostro de la cantante, los posters con su figura transitando por paisajes otoñales, la espectacular venta de sus fotos han hecho que la imagen de Olivia Newton-John penda hoy en las habitaciones de jóvenes solitarios y en la de rudos camioneros que recorren los caminos estadounidenses. Aunque tanto ruido es muy reciente, hay toda una historia personal que contar de la principal personalidad femenina de Grease.

Artículo del periódico MUNDOCOLOR

Montevideo, agosto de 1978

SEGUNDA PARTE: Los primeros pasos:

Tiene 29 años de edad y una existencia vivida intensamente. Nació en Cambridge (Inglaterra) pero rápidamente sus padres pasaron a radicarse en Melbourne (Australia), en donde paso buena parte de su vida. Fue en esa ciudad en la que haría sus primeros amigos y en la que hasta los once años iría amontonando una serie de anécdotas que hoy forman parte de sus recuerdos: “Era una linda familia de gente inteligente. Mi padre era profesor en la universidad del lugar y los vínculos afectivos entre nosotros es todavía una de las cosas más perdurables de mi vida. No hay cosas para contar porque no hubo ingratas experiencias; son estas las que generalmente quedan selladas en la memoria de una persona. En mi ha quedado fija la imagen de un grupo humano que respetó las inclinaciones de cada uno y que procuró el éxito personal de sus integrantes. Sería más atractivo para algunos que yo hablara de conflictos en mi niñez; no existen. Fue todo tan plácido que hay quienes pueden confundir mis primeros años como de muy aburridos. Sin embargo, para mi siguen siendo muy hermosos”, dice.

Probablemente fue en esa época que Olivia Newton-John, aprendió que la fama es algo que sólo llevan con ellos los elegidos. Y ella quiso ser una elegida. Su abuelo Max Born, fue premio Nóbel de Física y era amigo de Einstein: “Dese cuenta qué se ha hecho la familia”, ha expresado sonriente a los periodistas. Su padre era gustador empedernido de la música más diversa e incluso llegó a estudiar ópera pero sin resultados positivos. A pesar de ello, la amplia casa que habitaban en Melbourne era invadida por los sonidos que arrancaban los discos comprados por el padre; desde música clásica hasta el jazz folklórico. Fue su padre, precisamente quien estimuló la carrera de la joven y quien sostuvo firme la esperanza de una trayectoria de proyección internacional. “El me hizo escuchar los primeros discos de Ray Charles y Joan Baez, dos cantantes a los que amo y que han influído enormemente en mí” ,declara.

El gran golpe de su vida se produjo a los 16 años; por ese tiempo se presentó en un concurso en televisión, en el que sale vencedora. El premio es una beca a Londres y la jovencita saldría con enormes maletas y todavía más grandes esperanzas a la capital inglesa. Sumergida en las veloces transformaciones que sacudían al león británico en la década del 60, la muchacha de cide abandonar sus estudios y dedicarse exclusivamente a la pasión de su vida: a cantar. Recientemente Olivia Newton-John ha admitido que recibió un fuerte apoyo de su madre para abandonar Australia; la progenitora sostenía que su hija debía transitar en un medio profesional más adecuado para las pretenciones de su chica. En ese entorno es que comenzó a trepar lentamente en los peldaños de la fama. El éxito llega en 1973. Por ese entonces ya había atravesado el Atlántico para instalarse en Estados Unidos; el viaje lo hizo llevándose consigo un tema (Let me be there) que se transformaría en un impresionante suceso y le daría el Premio Grammy a mejor cantante. Desde ese año al presente, por una u otra razón, su nombre estaría ligado a esa recompensa. En 1975 las revistas Billboard y Cashbox coinciden en que es la mejor vocalista de la temporada; sus interpretaciones ya llegan a la cresta de la ola.

domingo, 6 de mayo de 2007

Artículo del periódico MUNDOCOLOR
Montevideo, agosto de 1978
TERCERA PARTE:
GREASE
A esta altura Olivia Newton-John tiene editados 7 long plays y 16 discos simples de los que se han vendido una cifra mayor a los 25 millones de copias. Coincidentemente la muchacha se convierte en un hit en las grandes ciudades europeas. Este proceso tendría su instancia culminante cuando la joven es contratada para la versión cinematográfica del imponente éxito de Brodway, Grease. Era el último eslabón que la lanzaría al cielo de estrellas de los Estados Unidos; es decir, del país más poderoso en materia de espectáculos. La filmación de la obra ya fue creando todo un clima de expectativa generado por el descomunal suceso alcanzado por John Travolta. El título del film hace alusión al brillante fijador que usaban los muchachos neoyorquinos allá por la década del 50. La obra parece que quiere ser un retrato de la juventud de ese tiempo; en ese marco Olivia Newton-John aparece rubia y luminosa, tan inocente y agradable como un viento fresco que llega con el amanecer. La incorporación de la cantante a esa película impulsó su propia carrera; hace especiales para la BBC de Londres y para la ABC, se presenta en el Metropolitan de Nueva York, es invitada especial en el jubileo de plata hecho en honor de Isabel II, en sus 25 años de reinado. En este último año y medio la vida de Olivia Newton-John ha cambiado. Su apariencia puede ser frágil y vulnerable a ojos ajenos; sin embargo, la joven ha mostrado una garra muy especial para pelear contratos, mejorar su cachet y disputar con energía los puestos de privilegio en espectáculos compartidos con otras grandes figuras. “Quiero ser la cantante más popular del mundo”, afirma sin empacho. Hay quienes aseguran que llegará a serlo; más, hay quienes señalan que está en las puertas de serlo. Su imagen pública es la de una mujer espléndida, siempre de buen humor, siempre dispuesta a recibir y hacer bromas. Pero hay ciertos conflictos que la atraviesan; su ambición profesional la ha convertido en una muchacha con caídas de ánimo y de estados variables. Desmiente la epidérmica sensación de ser una persona propensa a ser quebrada por los demás, con la fortaleza de un ser que trabaja permanentemente compartiendo recitales en vivo y sesiones de grabación. No han sido sus únicos cambios: ennoviada durante cinco años con su promotor Lee Kramer, hoy esa relación se ha hecho añicos. “Somos amigos y él es un ejecutivo muy competente. Toda la parte administrativa de mi carrera corre por su cuenta”, manifiesta Olivia. Ella además hace publicidad de su propia fortaleza: “Soy una roca”, expresa. Sus amigos aseguran que la comparación es acertada; cuando algo le cae bien, ella encuentra un modo de manifestarlo. Quien está cerca suyo y le desagrada, seguramente que caerá en desgracia. Las personas más cercanas a Olivia Newton-John aseguran que ha entrado en una etapa peligrosa: el éxito obtenido en Grease hace que esté pensando demasiado en imponer su personalidad en el séptimo arte. “Puede distraer su mayor capital que ha sido la música”. Indica alarmado un comentarista norteamericano. También preocupan sus devaneos sentimentales: se habla de que John Travolta ocupa un sitio afectivo muy importante en su vida. “Simplemente nos llevamos bien”, dice el divo. También se la vincula amorosamente al gobernador de una ciudad californiana, a un joven rockero que está en el inicio de su carrera, a un muchacho australiano que fue su compañero en el colegio. Ella alimenta el fuego de los chismes con sonrisas de conspiración: “Soy libre. Es todo lo que ustedes deben saber”, contesta cuando se le formulan preguntas.

sábado, 5 de mayo de 2007

Artículo del periódico MUNDOCOLOR Montevideo, agosto de 1978 ULTIMA PARTE: En las puertas del océano.

Cuando se aleja de tanto trajín, la cantante pasa a vivir en su estancia de cuatro hectáreas en Malibú, a treinta millas de Los Angeles. Allí está cerca del Pacífico, en un lugar en que el océano se viste de un color azul indescriptible con su fondo de colinas. En esa residencia tiene un sitio para sus siete perros y diez caballos; cinco de éstos llegaron a ganar en una sola jornada en un hipódromo vecino. La tranquilidad de esta vida y el suceso alcanzado con Grease, no le alcanza: “No puedo creer que haya hecho un film”, se le escucha decir maravillada, “Pienso tener más de lo que jamás he tenido”, insiste más tarde. Ahora su figura atraviesa el mundo; rubia, con cola de caballo, corriendo con zapatos de tenista, en Grease ha sido lanzada a otro país fantástico: el del cine. Nada mal para una inglesita provinciana, saltar del anonimato australiano a la fama mundial.